Cuando pensamos en cuidar nuestra salud lo normal es que pensemos en el peso, la salud del corazón o los músculos. Sin embargo, hay un órgano que a veces olvidamos: el cerebro. Y es normal, con muchas cosas nos pasa que, hasta que no hay un problema, no pensamos en ellas.
Es interesante que los problemas de memoria o el deterioro cognitivo no aparecen de un día para otro. La investigación actual demuestra que los cambios que terminan dando lugar a una demencia pueden comenzar 10, 20 o incluso 30 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Sorprende, ¿verdad? La buena noticia es que eso también significa que tenemos muchos años para empezar a actuar.
Aunque no existe una fórmula infalible para evitar la demencia, sí sabemos que muchos de los factores que aumentan el riesgo dependen de nuestros hábitos diarios. De hecho, se estima que una parte importante de los casos podría prevenirse o retrasarse simplemente cuidando mejor nuestro estilo de vida.
Veamos cinco hábitos sencillos que realmente pueden marcar la diferencia y ayudarnos a tener una buena calidad de vida conforme cumplamos años.
1. Muévete todos los días
Cuando hacemos ejercicio no solo fortalecemos los músculos o el corazón. También estamos cuidando de nuestro cerebro.
Al caminar, montar en bicicleta, nadar o realizar cualquier actividad física, aumenta el flujo de sangre hacia el cerebro. Eso significa que llega más oxígeno y nutrientes a las neuronas. Además, el ejercicio estimula la producción de sustancias que ayudan a crear nuevas conexiones entre las células cerebrales.
¿De cuánto ejercicio estamos hablando? Una caminata rápida de 30 minutos, cinco días por semana, ya es de mucha ayuda. Si además añadimos dos días de ejercicios de fuerza (pesas ligeras, bandas elásticas o ejercicios con nuestro propio peso corporal), estaremos haciendo todavía más por nuestra salud.
Un pequeño truco consiste en hacer que el cerebro también participe mientras nos movemos. Por ejemplo:
• Caminar mientras contamos hacia atrás o ir repasando la lista de la compra.
• Cambiar de ruta de vez en cuando, obligando a nuestro cerebro a no automatizar lo que hacemos.
Seguro que se te ocurren otras actividades similares. La clave es ponerle a nuestro cerebro pequeños retos que le obliguen a mantenerse despierto.
2. Alimenta bien a tu cerebro
Nuestro cerebro consume mucha energía y necesita materiales de buena calidad para funcionar correctamente.
La dieta mediterránea es una de las grandes aliadas de la salud cerebral. Reúne muchos alimentos que la ciencia relaciona con un menor riesgo de deterioro cognitivo.
Intenta que en tu alimentación aparezcan con frecuencia:
- Pescado azul como sardinas, caballa o salmón.
- Aceite de oliva como grasa principal.
- Frutos secos naturales.
- Verduras de hoja verde.
- Legumbres.
- Frutas, especialmente frutos rojos cuando sea posible.
También, intenta reducir los alimentos muy procesados y las comidas muy fritas o tostadas. Estas favorecen procesos inflamatorios que, con el paso de los años, afectan negativamente al cerebro.
No hace falta cambiar toda la alimentación de golpe. Pero sí estar más pendientes e ir dando pasos, ya que los pequeños cambios mantenidos durante años son los que realmente producen resultados.
En Exialoe, desde hace 30 años, trabajamos por mejorar la calidad de vida de las personas. Entre nuestros productos puedes encontrar complementos con excelentes resultados para la salud cerebral:
Exi-DHA y Omega 3 El DHA es un componente estructural clave del cerebro (+50%). Un aporte en las cantidades adecuadas favorece el desarrollo y mantenimiento neuronal, mejorando memoria, aprendizaje y concentración.
Cuminaloe: Es curcumina altamente concentrada. La curcumina atraviesa la barrera hematoencefálica para proteger y regenerar neuronas, equilibrar el estado de ánimo y mejorar la circulación cerebral.
ViBmax: Su principal ingrediente son las Algas Klamath. Éstas nutren las neuronas, estimulan la liberación de células madre adultas para reparación tisular y optimizan la comunicación sináptica frente al estrés oxidativo.
3. Controla tu tensión, el azúcar y el colesterol
La hipertensión, el colesterol y el azúcar afectan al cerebro. El cerebro depende de miles de vasos sanguíneos diminutos que llevan oxígeno y nutrientes a cada una de sus células. Cuando la tensión arterial permanece elevada durante años, el colesterol está descontrolado o tomamos demasiado azúcar, esos vasos se deterioran poco a poco.
Por eso necesitamos hacernos revisiones, especialmente a partir de los 40 años, para conocer nuestros niveles de tensión arterial, colesterol y glucosa. Detectar un problema a tiempo permite actuar antes de que produzca daños difíciles de reparar.
4. No dejes que tu cerebro se jubile
El cerebro funciona de forma parecida a un músculo: cuanto más lo utilizamos, mejor mantiene sus capacidades. No es necesario hacer algo muy complicado, lo importante es seguir aprendiendo y haciendo cosas nuevas.
Algunas ideas son:
- Leer a diario.
- Aprender a preparar un plato diferente.
- Empezar con un nuevo hobby.
- Resolver pasatiempos como los sudokus.
- Empezar a tocar un instrumento musical.
¿No te llama nada de esta lista? Piensa en una actividad nueva que pueda gustarte y pruébala.
Otra actividad que ayuda a nuestro cerebro a estar despierto es una vida social activa. Por mucho que conozcamos a alguien, siempre puede contar o hacer algo nuevo que nos sorprenda. Conversar, quedar con amigos, participar en actividades o simplemente mantener el contacto con la familia es un entrenamiento para el cerebro.
5. Cuida también tu vista y tu oído
La relación de la vista u oído con la salud cerebral puede sorprender. Pero, cuando oímos o vemos peor, el cerebro recibe menos información del entorno. Poco a poco necesita dedicar más y más esfuerzo para rellenar los huecos que faltan para que podamos entender lo que ocurre a nuestro alrededor. Y ese esfuerzo, de manera prolongada, desgasta sus capacidades.
Por eso merece la pena revisar periódicamente la vista y el oído. Si necesitas gafas nuevas o un audífono, utilízalos. No solo mejora tu calidad de vida ahora, también ayuda a que el cerebro siga trabajando de forma eficiente durante muchos más años.
La prevención empieza mucho antes de los primeros olvidos
No esperemos a notar problemas de memoria para empezar a cuidarnos, como vimos al principio, enfermedades como la demencia se producen por acciones 10, 20 o 30 años antes de los primeros síntomas.
Aunque no podemos evitar cumplir años, sí podemos darle a nuestro cerebro las mejores condiciones para poder seguir disfrutando por mucho tiempo de una vida activa, independiente y llena de buenos recuerdos.


